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Martes, 28 de junio de 2016
•Las precauciones en el agua y con el sol son esenciales para que los más pequeños disfruten de un verano sin riesgos
Pautas para un verano saludable  

bañistas en el mar
bañistas en el mar
(Redacción TSB. Web del TSB)
Acaban las clases y llega el calor: Piscinas, sol, playa, viajes y más tiempo al aire libre. Los niños son los protagonistas del verano, pero son necesarias unas mínimas pautas para que los más pequeños de la casa puedan disfrutar de las vacaciones sin riesgos para su salud. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ofrece en su página web Familia y Salud algunos consejos para los meses más calurosos del año.

Seguridad en el agua. Medidas de protección
El agua es uno de los elementos que más preocupa a los padres en estas fechas, pero existen una serie de pautas que pueden hacer que tu hijo se maneje sin riesgos en el medio acuático. En la medida de lo posible es importante enseñar a los niños a nadar y a bucear desde pequeños. Recuérdales que intenten bañarse acompañados, es más divertido y podrán pedir ayuda si tienen algún problema. Si te quedas en la orilla, no les pierdas de vista y asegúrate de que ellos puedan verte (recuerda que nunca debes dejar a un niño al cuidado de otros niños). Desde pequeños, incúlcales la importancia de conocer y respetar las zonas de baño y las señales de advertencia, así como las indicaciones de las banderas en la playa. Cuidado: todos los años mueren niños ahogados por falta de supervisión.
Recuerda que tú eres el mejor ejemplo para tu hijo, no te metas de forma brusca en el agua, ni te tires de cabeza sin comprobar antes la profundidad. Utiliza siempre cremas protectoras solares, con factor 15 o superior. Si es posible, aplícalas 30 minutos antes de estar expuesto al sol y vuelve a aplicarlas cada dos horas y después del baño. Protege tus ojos y los de tus hijos con gafas de sol. Los rayos del sol pueden lesionar tu piel y ojos, produciendo quemaduras y cáncer. Dales de beber agua de forma continua y procura que estén a la sombra.

Primeros auxilios. ¿Qué puedo hacer yo?
Casi siempre, la primera persona que atiende una emergencia no es un profesional sanitario, sino un familiar o viandante. Por eso es bueno tener unos conocimientos básicos para saber qué hacer en estas situaciones, ayudando a accidentados o enfermos repentinos mientras llegan los sanitarios.
Lo más importante en estos escenarios es conservar la calma y tratar de evitar nuevas lesiones o que se agraven otras existentes. Es importante no mover al niño accidentado, salvo que corra peligro en el lugar en que está o haya que practicarle una reanimación cardiopulmonar. Mientras el personal sanitario llega hasta el lugar, debe tranquilizar al herido y mantenerlo caliente; no es recomendable darle comida, bebida ni medicación.
Recuerda que la actuación básica en primeros auxilios se resume en las siglas P.A.S. (Proteger, Avisar, Socorrer).

1. PROTEGER. Hay que hacer seguro el lugar del accidente. Siempre es mejor alejar el peligro que mover al accidentado (cortar la corriente si hay un electrocutado, controlar el fuego y ventilar si hay humo, aparcar bien y señalizar el siniestro si hay un accidente de tráfico…).
2. AVISAR. Llamar al 112. En primer lugar hay que identificarse. Después, informe del lugar exacto, tipo de accidente y las circunstancias que lo pueden agravar. Se debe informar también del estado del paciente y de sus heridas.
3. SOCORRER. Siempre hay que tener presente dos prioridades: salvar la vida y evitar que las lesiones se agraven. Se hará una valoración primaria para identificar las situaciones que pueden amenazar la vida (estado de consciencia, respiración, circulación sanguínea, buscar pulsos, hemorragias…) y una valoración secundaria analizando el resto de lesiones, siguiendo un orden descendente desde la cabeza hasta las extremidades:
Si la persona está consciente y es capaz de comprender, hay que tranquilizarle y ofrecerle confort hasta que lleguen los sanitarios. Si no reacciona pero sí respira, hay que colocarla en posición de seguridad (posición lateral, extender un brazo por encima de la cabeza y flexionar la rodilla para estabilizarlo). Si no respira, habrá que iniciar la reanimación cardiopulmonar básica.

Deberes escolares, ¿Cómo ayudar?
Hoy en día, los padres se implican más que nunca en los deberes escolares. Pero no siempre lo hacen de forma adecuada. Un mal apoyo puede generar dependencia y transmitirle la idea de que no es capaz de hacerlos por sí mismo.
Es fundamental estar cerca y disponible para apoyar y guiar al niño cuando le haga falta. Asegúrese de que el niño sepa que le va a ayudar si surge algún problema, aunque también es importante que trabaje de forma independiente.
Algunas estrategias para que el camino resulte más fácil son:
- Establece una rutina de trabajo y un horario regular. Enséñale a distribuir el tiempo y a dividir los deberes en pequeñas tareas más asequibles.
- Organiza estratégicamente las sesiones de deberes. Algunos niños pueden preferir hacer primero los trabajos más difíciles. En cambio, otros prefieren primero las tareas más fáciles. El descanso es fundamental.
- Incúlcale habilidades organizativas. Puede ser útil enseñarle técnicas de estudio. Al principio un niño no es organizado de manera natural, no sabe cómo estudiar, así que ayúdele a aprenderlo.
- Enséñale a aplicar las cosas del colegio al mundo real. Aprovecha cualquier momento para reforzar lo aprendido. Le resultará más atractivo.
- Anímale a pedir ayuda cuando le haga falta. Elogia siempre su esfuerzo, mucho más que los resultados obtenidos.
Si el niño se queja constantemente de los deberes o le cuesta mucho hacerlos puede indicar un problema. En algunos casos, los niños sólo necesitan aprender y practicar unos buenos hábitos. Si tu hijo lo pasa realmente mal al intentar entender o hacer los deberes, puede que haya problemas de aprendizaje, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o dificultades visuales o auditivas que interfieran en su progreso.



 

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